Motivo de consulta
Mujer de 41 años acude a consulta tras desarrollar un miedo intenso a conducir después de sufrir un accidente de tráfico leve meses atrás. Aunque físicamente no sufrió lesiones importantes, desde entonces evitaba coger el coche, especialmente en autopistas o trayectos largos. Solo pensar en conducir le generaba ansiedad intensa, sensación de pérdida de control y síntomas físicos como taquicardia, sudoración y dificultad para respirar.
Evaluación inicial
En las primeras sesiones se identificó:
- Conductas de evitación constantes
- Pensamientos catastróficos relacionados con sufrir otro accidente
- Sensación de inseguridad al volante
- Dependencia de familiares para desplazarse
- Limitaciones en su vida laboral y personal
El miedo había ido aumentando con el tiempo debido a la evitación, reforzando la sensación de incapacidad.
Intervención terapéutica
El tratamiento se centró en:
- Psicoeducación sobre el funcionamiento de las fobias
- Identificación de pensamientos anticipatorios
- Técnicas de regulación de ansiedad
- Exposición gradual y progresiva a la conducción
- Trabajo sobre sensación de control y confianza personal
Se diseñó una jerarquía de exposición adaptada a su ritmo, comenzando por situaciones menos amenazantes hasta retomar trayectos más complejos.
Evolución
Durante las primeras semanas logró volver a sentarse al volante en trayectos cortos acompañada. Posteriormente comenzó a conducir sola por recorridos habituales y redujo notablemente los síntomas de ansiedad.
Tras varios meses de trabajo:
- Recuperó autonomía en sus desplazamientos
- Disminuyó el miedo anticipatorio
- Volvió a conducir en autopista
- Redujo la dependencia de terceros
- Recuperó actividades personales que había dejado de hacer
Resultado actual
Actualmente conduce con normalidad en su día a día y cuenta con herramientas para manejar momentos puntuales de inseguridad sin volver a evitar la situación.
